En qué se va el dinero cada mes
Los ingresos del mes después de impuestos y las tres partidas grandes: gastos fijos, gasto variable y ahorro. La página muestra el reparto en porcentaje, lo que queda sin asignar y dónde se desvía.
Sus datos
Su resultado
Fórmula
Fijo y variable no es lo mismo que necesario y prescindible
La versión inglesa de este cálculo separa entre «needs» y «wants» — lo necesario y lo deseado. El presupuesto doméstico español corta en otro sitio: fijos son los gastos que llegan todos los meses pase lo que pase, y variables los que se deciden mes a mes.
El alquiler es fijo porque llega cada mes, no porque sea imprescindible. Una suscripción que no se usa también es fija. Y precisamente por eso vale la pena mirarlos: los gastos fijos siguen corriendo solos.
El 50/30/20 es americano
Las metas vienen puestas en 50 y 30, con lo que la de ahorro queda en 20. Ese reparto procede de la literatura financiera estadounidense, no de una fuente española, y esta página no lo imprime como norma.
Muévalas donde crea que deben estar. La meta de ahorro se ajusta sola al resto hasta cien, así que las tres siempre cuadran.
Sin asignar no es capacidad de ahorro
Los dos conceptos se confunden con facilidad. Sin asignar es lo que sobra cuando ya se ha apartado el ahorro: en el ejemplo, 200 € que no están en ninguna de las tres casillas.
No es lo mismo que la cuenta que hace un banco al estudiar un préstamo, que mira lo que queda una vez pagados los gastos fijos y las cuotas. Son dos números distintos y no deben mezclarse.
Un mes no ve los gastos que no caen todos los meses
El seguro que se paga en dos veces, la ITV, la matrícula, los regalos de diciembre: no se reparten solos, y un mes cualquiera los enseña como un pico o no los enseña en absoluto.
Para que entren, van como una doceava parte del importe anual dentro de los gastos fijos. El retrato del mes sale más honesto, aunque la cuenta corriente de ese mes no lo parezca.
El diagnóstico mira tres cosas en orden
Primero, si el presupuesto cuadra. Después, si los gastos fijos se pasan más de cinco puntos de su meta, y lo mismo con el gasto variable. Por último, si el ahorro llega a la suya.
El orden es deliberado: cuando no hay para todo, el problema no es el reparto. Y si son los gastos fijos los que se salen, apretar el gasto variable rara vez arregla nada.